domingo, 30 de diciembre de 2012

La Hermandad Dominicana y la lluvia (I)

No es raro relacionar a nuestra Hermandad o más bien a nuestra procesión con la lluvia, pues ya desde el primer desfile procesional hizo acto de presencia.
La lluvia nos ha producido penas, llantos, suspensiones, cambios de recorridos...

Vamos a ir recordando poco a poco los últimos años en los que más pronto o más temprano la lluvia no nos ha querido perder de vista.

... Y comenzamos con el Año Cultural, el 2002

Hace 10 años, en plena Semana Santa se produjo cierta polémica sobre la restauración de la Esperanza, pero en el seno interno de la Hermandad se vivía el cincuentenario de la bendición de Nuestra Señora de la Esperanza con diferentes actos, que se vieron algo ensombrecidos por la polémica antes descrita.
Para dicha ocasión, se diseñó un bonito guión conmemorativo del cincuentenario de la bendición que aún hoy sigue formando parte de nuestro cortejo procesional.

En las horas previas de la procesión, todo estaba preparado para salir, Jesús de la Pasión vestía túnica de terciopelo morada, sin bordados.


El Cristo de la Buena Muerte iba sobre su paso, en lo que hoy es la canastilla.


La Virgen de la Esperanza vestía la saya rosa bordada en oro y otro estilo de tocado, en encajes de colores crudos.


La Piedad, estrenaba uno de sus sudarios cortos, bordado con custodias de oro.

La procesión, puntual, comienza su desfile ante una plaza a rebosar queriendo ver en su mayoría el resultado de la Virgen de la Esperanza.

No hay nubes, no hay viento, y no hay nada que haga pensar a esa hora que la lluvia pueda aparecer.
Pero no es así.
Sobre las 6 de la mañana, al producirse el encuentro entre Pasión y Piedad, comienzan a caer las primeras gotas. Las miradas de los hermanos y del publico van al cielo, pero parece que solo han sido "cuatro gotas".
La procesión continua, ya con nervios... y llega a producirse el encuentro del Buena Muerte con la Piedad.
Pero fue al llegar Jesús de la Pasión al final de Libreros cuando de repente comienza a caer un buen chaparrón, siendo poco más de las 7 de la mañana.

Ante el desconcierto, se decide tomar el camino más corto, viendo por primera vez a Jesús de la Pasion bajando la cuesta de Palominos seguido poco después de la Esperanza que se encontraba en la Rúa y del Cristo de la Buena Muerte.


La Piedad, aún sin moverse de la Catedral, desando el camino recién hecho para volver de nuevo al interior.


La procesión terminaba en San Esteban, dos horas después de haber comenzado, con llantos y sin entender cómo podía haber pasado lo que nadie se esperaba.

Adjuntamos ademas un video de aquella madrugada, cuando la lluvia todavia no habia aparecido.

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